La gestión del riesgo implica identificar y analizar los riesgos existentes y, a continuación, decidir si se aceptan o si se realizan cambios para evitarlos. Es un proceso que llevamos a cabo a diario, desde cruzar la calle hasta interactuar con un desconocido, pero en este contexto lo analizamos desde un punto de vista financiero y de inversión.
Si cuentas con un gestor de fondos o un asesor financiero, normalmente será el encargado de calcular y comunicar los riesgos asociados a cualquier tipo de inversión. Esto incluye tanto los posibles rendimientos como los riesgos potenciales para tu capital.
Por ejemplo, invertir en un activo emergente conlleva mucho más riesgo que comprar acciones de una institución bien consolidada. Es importante señalar que un riesgo elevado no es necesariamente algo negativo, ya que, por lo general, los activos con mayor riesgo suelen ofrecer mayores posibilidades de rentabilidad (alto riesgo, alta recompensa).
El nivel de riesgo varía de una persona a otra y debe definirse antes de realizar cualquier inversión. Una vez establecido, la cartera de inversión se estructurará dentro de esos límites para gestionar adecuadamente dicho nivel de riesgo.
This article is for general information purposes only and is not intended to constitute legal, financial or other professional advice or a recommendation of any kind whatsoever and should not be relied upon or treated as a substitute for specific advice relevant to particular circumstances. We make no warranties, representations or undertakings about any of the content of this article (including, without limitation, as to the quality, accuracy, completeness or fitness for any particular purpose of such content), or any content of any other material referred to or accessed by hyperlinks through this article. We make no representations, warranties or guarantees, whether express or implied, that the content on our site is accurate, complete or up-to-date.

