En este artículo te guiamos por los entresijos de la licencia de dinero electrónico: qué es, quién la necesita y, por supuesto, cómo te afecta a ti como consumidor. Esta nueva ola regulatoria se ha implantado no solo para proteger al usuario, sino también para establecer medidas que identifiquen y frenen la actividad fraudulenta.
¿Qué es el dinero electrónico (e-money)?
Antes de entrar en los requisitos de licencia, veamos qué se entiende por dinero electrónico. En esencia, el e-money es una versión digital del efectivo. Mantiene un valor monetario que puede utilizarse para realizar pagos y transacciones, normalmente a través de internet, o mediante un teléfono o una tarjeta.
Los productos de dinero electrónico pueden ser de software o de hardware y se encargan de almacenar el valor monetario de forma electrónica. Los productos de software se usan en ordenadores y tablets y requieren conexión a internet (por ejemplo, PayPal), mientras que los de hardware incluyen tarjetas con chip que no necesitan conexión en línea (por ejemplo, Square).
¿Qué es una licencia de dinero electrónico?
La licencia de dinero electrónico es una autorización regulatoria que permite a una institución de dinero electrónico (EMI) operar. Las EMI representan la digitalización de los servicios financieros y están autorizadas a emitir dinero, así como a ofrecer tarjetas de pago, monederos electrónicos y cuentas IBAN. Aunque los bancos pueden prestar servicios similares, requieren una licencia distinta, ya que pueden ofrecer un abanico más amplio de servicios.
En resumen, una EMI se considera como tal si realiza actividades como la emisión y el reembolso de dinero electrónico, retiradas y depósitos de efectivo, servicios de pago y remesas, transferencias débito o crédito, iniciación y ejecución de pagos y servicios de información de cuentas, siempre que cuente con la licencia correspondiente.
¿Cómo protege al consumidor?
La regulación y la protección del consumidor son el eje de las licencias de dinero electrónico, pero no el único objetivo. Este marco busca facilitar el acceso de las empresas al mercado del e-money, impulsar la innovación en servicios seguros y fomentar una competencia sana en un entorno protegido.
Las licencias se conceden para salvaguardar los fondos del cliente en caso de insolvencia de la EMI, y funcionan de forma distinta a una licencia bancaria. Conforme a la normativa, las EMI pueden optar por:
- Depositar los fondos de los clientes en una cuenta segregada en una entidad de crédito autorizada, o
- Contratar un seguro que cubra los riesgos asociados a los fondos de los clientes.
Esto garantiza que el consumidor esté protegido frente a pérdidas y sea compensado si fuera necesario. Es fundamental elegir únicamente EMIs con la licencia adecuada.
¿Qué cantidad de dinero está protegida con la licencia de e-money?
Según la normativa de la FCA, la EMI debe establecer mecanismos organizativos adecuados para asegurar que los fondos salvaguardados estén protegidos en todo momento.
Como se ha indicado, esto puede lograrse manteniendo los fondos en una cuenta separada (distinta del capital operativo de la institución) o asegurándolos mediante una póliza o garantía equivalente.
Mientras que los bancos con licencia operan junto al Financial Services Compensation Scheme (FSCS) y cubren hasta 85.000 £ por usuario, las EMIs están obligadas a proteger el 100 % de los fondos del cliente.
La licencia exige que todas las cantidades depositadas en la plataforma estén salvaguardadas, no solo una parte. Aunque las EMIs adoptan otras medidas adicionales de protección, la licencia de dinero electrónico garantiza el cumplimiento de los requisitos legales básicos y el derecho de la empresa a operar legalmente.
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