¿Qué es el Retorno de la Inversión?
El retorno de la inversión (ROI, por sus siglas en inglés) es una de las métricas más habituales para medir la rentabilidad y el rendimiento tanto en negocios como en finanzas personales. Muestra cuánto has ganado o perdido en una inversión en relación con su coste original.
En términos sencillos, el ROI indica si tu dinero ha trabajado para ti o no. Ya inviertas en acciones, inmuebles, un proyecto empresarial o una campaña de marketing, el ROI te ayuda a comparar la eficiencia con la que distintas inversiones utilizan tu capital. Es ampliamente usado por empresas para evaluar nuevos proyectos, publicidad o expansiones, y por particulares para analizar ahorros, carteras o inversiones inmobiliarias.
Un ROI claro aporta información sobre la eficacia de una decisión y orienta las estrategias futuras, ya sea para aumentar beneficios, reducir costes o mejorar el rendimiento financiero.
Todas las inversiones —acciones, bonos, inmuebles o pequeños negocios— tienen como objetivo ganar más dinero del que se invierte. El dinero que obtienes por encima de la inversión inicial se denomina beneficio. Como verás, beneficio y ROI no son lo mismo, aunque a menudo se utilice el ROI para hablar de rentabilidad. El ROI expresa el beneficio neto como un porcentaje de la inversión inicial.
El ROI ayuda a valorar si merece la pena comprar un inmueble o invertir en un negocio. También permite a las empresas decidir si lanzar nuevos productos, construir instalaciones, adquirir compañías o invertir en publicidad.
En otras palabras, es una forma de comparar inversiones para decidir cuáles merece la pena perseguir. Por ejemplo, puedes calcular el ROI para decidir si vender una acción y comprar otra es una buena idea.
Aunque teóricamente no hay límite para el ROI, en la práctica ninguna inversión garantiza retornos. Un ROI negativo significa que no solo no ganaste dinero, sino que perdiste parte de la inversión inicial. El peor escenario es un ROI de -100 %, que implica perderlo todo. Un ROI del 0 % indica que recuperaste lo invertido, pero sin obtener ganancias.
Aunque el ROI se utiliza como indicador de rentabilidad, no es infalible. Tiene limitaciones, como no considerar el plazo de recuperación, la inflación, el nivel de riesgo o los costes adicionales de mantenimiento.
Terminología del ROI
Antes de continuar, repasemos algunos conceptos básicos.
Beneficio neto o ingresos netos
Es el dinero que queda tras restar todos los costes operativos y gastos (comisiones, mantenimiento, etc.) de los ingresos totales. También se conoce como resultado neto o beneficio final.
Coste total de la inversión
Es la cantidad total de dinero invertida en una inversión concreta.
Cómo calcular el ROI: la fórmula
La fórmula del ROI es una ecuación sencilla que tiene en cuenta el beneficio neto y el coste total de la inversión:
ROI = (Beneficio neto / Coste total de la inversión) x 100
Para incluir costes asociados (como comisiones), se utiliza:
ROI = ((Valor de la inversión − Coste de la inversión − Costes asociados) / Coste de la inversión) x 100
Ejemplo:
Compras 5 acciones de Tesla a 100 $ cada una (500 $). Un año después las vendes a 150 $ cada una (750 $). Pagas 25 $ en comisiones.
ROI = ((750 − 500 − 25) / 500) x 100 = 45 %
Esto significa que obtuviste un retorno del 45 %.
¿Qué es un ROI sólido?
Un ROI “bueno” es cualquier valor por encima de 0, ya que implica beneficio. Sin embargo, el ROI ideal debería superar al de la mejor alternativa disponible.
Para compararlo, muchos inversores usan como referencia el mercado bursátil o cuentas de ahorro de alta rentabilidad. El S&P 500, por ejemplo, ha generado alrededor de un 7 % anual ajustado a la inflación en las últimas décadas. Un ROI se considera sólido si supera al mercado a largo plazo.
Eso sí, riesgo y rentabilidad van de la mano. ROIs altos suelen implicar mayor volatilidad o incertidumbre. Inmuebles, acciones o startups pueden ofrecer mayores retornos, pero también pérdidas. Las inversiones más seguras suelen ofrecer ROIs más bajos y predecibles. Además, el rendimiento pasado no garantiza resultados futuros.
ROI vs. beneficio
ROI y beneficio están relacionados, pero no son lo mismo. El beneficio es una cantidad absoluta; el ROI lo expresa como porcentaje de la inversión inicial.
Por ejemplo, ganar 1.000 € puede parecer positivo, pero si invertiste 100.000 €, el ROI es solo del 1 %. Por eso el ROI es más útil para comparar oportunidades o evaluar el rendimiento entre proyectos.
Usa el ROI para decidir y comparar; el beneficio para entender las ganancias totales.
Ventajas de usar el ROI
El ROI destaca por su claridad y utilidad. Permite a personas y empresas evaluar si sus decisiones financieras generan valor real y sirve como base cuantitativa para tomar mejores decisiones. Es especialmente útil para:
- Comparar inversiones entre distintos activos
- Priorizar proyectos o estrategias de marketing
- Medir el rendimiento a lo largo del tiempo
- Asignar recursos donde el capital rinde mejor
Su simplicidad lo convierte en una herramienta esencial en finanzas, marketing y gestión de proyectos.
Limitaciones de la fórmula del ROI
La principal limitación es que no indica cuánto tiempo se tarda en recuperar la inversión. El plazo es clave al comparar inversiones.
Por ejemplo, un préstamo a un año, un bono a cinco años o un inmueble a diez años tendrán ROIs distintos cuando se considera el tiempo. Además, el ROI no tiene en cuenta el riesgo: retrasos en pagos o caídas del mercado pueden afectar a los beneficios.
Por ello, conviene considerar otras variables al usar el ROI para evaluar una oportunidad.
Alternativas al ROI
Si no es posible comparar inversiones con el mismo plazo, existen alternativas:
- Rentabilidad media anual: divide el ROI entre los años de tenencia.
- Tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR): más precisa al considerar el interés compuesto.
- Tasa interna de retorno (TIR/IRR): tiene en cuenta el valor temporal del dinero y la inflación; es más compleja, pero hay calculadoras online.
Conclusión
El retorno de la inversión (ROI) es una fórmula que calcula el beneficio o pérdida neta de una inversión en porcentaje. Aporta información valiosa para evaluar oportunidades y rentabilidad. Un ROI negativo indica que los retornos fueron inferiores al coste de la inversión.
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